“La poesía de tus labios
desencadena en mi alma,
la sinfonía más perfecta de
mundos perversos de placer”
Mientras la bola
gira y gira, nosotros somos el hámster dentro de la ruedita, ya lo saben bien
que es mejor correr la cortina, que dejar entrar el sol.
En el día de hoy
vamos a proponer un análisis que proviene de las entrañas mismas del
pensamiento Bienatrodeniano, que desde hace ya casi 2 años, se ha instalado
para reformar el pensamiento del ser humano común. Hoy vamos a intentar
distinguir entre un PELOTUDO BIOLÓGICO y un PELOTUDO AMBIENTAL.
Caso 1: “El
Pelotudo Biológico”
Fundamentalmente
asentada su descripción en lo más profundo del determinismo biológico. Quienes
defienden esta postura, se encuentran perdidamente enamorados de la idea de
explicar toda la pelotudes humana dentro de las raíces evolutivas, llevando
siempre bajo el brazo “El origen de las especies” de C. Darwin, sin
precisamente haberlo leído todo pero al menos les sirve para explicar sus
teorías. La cadena evolutiva de estos seres se habría “cagado” hace 200
millones de año, y salvo que saquen algo de la galera, hay que “aguantar el
partido con varios jugadores menos”.
La esperanza y el
sueño de que la selección natural colabore para erradicar al ser fastidioso y
pegajoso, desvela a estos científicos que están dispuestos a “dejar la vida en
la cancha” para que triunfe su teoría.
“Estamos a
reproducir a pelotudos primitivos” nos dice al borde del llanto la doctora
Clara Fernandez Mostacholi (Bióloga marina- actualmente cajera de Wall Mart).
Claro su novio acaba de dejarla por una quinceañera lujuriosa, y ella no puede
evitar utilizar su formación académica a la hora de castigar contra ese ser
repulsivo y asqueroso denominado “su ex”. La doctora nos habla de que en las raíces
genéticas del individuo descansa un gen contiene la información exacta de la
idiotez humana y que es por eso que se inició el PGH( Proyecto Genoma Humano)
con el fin de poder identificar la localización de dicho gen y de paso ver “como
mierda se hace para salvarnos de este calvario”.
“Cuando uno es
pelotudo desde la sangre, ni el mejor de los ambientes te salva del hundimiento…
sería como intentar salvar al Titanic con una soga” nos dice Hugo Flores
Hidalgo (Darwinista hasta las pelotas y Licenciado Bioético)
Al parecer sería
muy difícil luchar contra la constitución del genoma humano y habría que
simplemente “esperar la muerte” lo más dignamente que se pueda, según los
adoradores de esta teoría.
Se intentó
durante 3 meses tratar a ciertos sujetos denominados “Infumables”, metiéndoles la
cabeza dentro de un microondas, aproximadamente durante 10 min a máxima
cocción, para “ver qué onda” e intentar cambiarles los genes… pero no hubo caso
y los científicos “se aburrieron” y los largaron de nuevo. Ni siquiera con un
concentrado de geniol y buscapina puedieron cambiar las cosas… “Hemos fracasado,
que Darwin y la justicia os lo demanden” dijo uno de los científicos antes de
suicidarse con un disco de Ricardo Montaner.
Pelotudo
Biológico (descendiente directo del Trastornatus Boludius Quemadisimus”)
-Genéticamente
infumable
-Se supone que no
tiene sano ningún alelo
-Ni siquiera un
buen ambiente lo salva
-Sus genes no le
permitirían adaptarse jamás
"Tu perfume, que a veces me contamina los pulmones,
otras veces me enamora y puedo parar un tren usando solamente la boca"
Caso 2: “El Pelotudo
Ambiental”
Es culpa del
ambiente. “Uno no nace pelotudo sino que te lo pega la junta” diría una vecina.
Y si, así como mi vecina lo dice desde el fondo de su corazón recordando viejas
experiencias. Esta corriente filosófica se apoya totalmente en la creencia de
que el ambiente puede ser tanto “perfeccionador” así como “deformador y cagador
de la conducta humana”.
Cualquier boludo
condenado por su genética y sus antepasados, puede “rehabilitarse” en un
ambiente incentivador de las buenas costumbres.
“Para que los van
a segregar en instituciones sin con una noche de panchos y birra los podemos
encaminar de nuevo” nos dice la socióloga Bernarda Beltrán (dueña de una florería
en la Boca y accionista en Sacoa). Sus estudios más recientes estarían en
condiciones de afirmar que con una buena cantidad de horas de interacción
social “como la gente” cualquiera puede pasar de ser “infumable” a ser un
intelectual amado y respetado.
Porque vivir
adaptado es mejor que vivir aislado en comunas, los científicos proponen modificar
el entorno de los llamados “pelotudos ambientales” y que de una vez por todas
nos dejemos de “hinchar las pelotas” agarremos el bombo y los trapos y
empecemos a alentar todos que el domingo cueste lo que cueste, el domingo
tenemos que ganar.
“Los
biologicistas corren siempre con la federal” dice el Licenciado en Psicología
Gustavo Pelongo “siempre quieren buscarle una respuesta medicable a todo, llega
un momento que te inflan las pelotas y querés decirles que te chupa un huevo
Darwin y que de este lado escuchamos a Deep Purple y paramos con la hincha de
Atlanta”. El exaltado licenciado nos invita a pensar en la creciente ola de
investigaciones que apuntan a meternos medicamentos por todos lados,
simplemente por el hecho de que la gente quiere soluciones rápidas.
Los
ambientalistas “se pasan por las bolas” las teorías biológicas y están dispuestos
a demostrar que es dentro del trabajo social y estrictamente humano donde se
encuentra la solución a los problemas de la pelotudez humana.
Nosotros dejamos
planteado el debate, como siempre abrimos el paraguas y nos jugamos solamente cuando
es necesario y vamos a apoyar a la corriente que más dinero esté dispuesta a
aportar, porque con las ideas y el amor por las mimas no podes comprarte un
Audi ni mucho menos.
Los invitamos a
discutir con nosotros estas cuestiones… el juego de la filosofía de Bien
Atroden no es cerrado ni mucho menos, cualquiera puede opinar, siempre y cuando
opine como nosotros!
Santiago Gómez
Escritor de cosas
Ranelagh, un lugar entre Quilmes y la nada