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lunes, 5 de diciembre de 2011

No era todo “color esperanza”


Según expertos en dermatología, y luego de haber realizado diversos estudios para constatar, ahora todos deberíamos cuidarnos de “pintarnos la cara color esperanza” porque no solo afectaría la piel sino que además tendría severas complicaciones al tomar sol en el verano.

Durante el Vigésimo Primer Congreso de Dermatología y Décimo Cuarto Torneo de Ping Pong Amateur (tómese nota de que ambos eventos se realizaron el mismo día y en el mismo lugar por algún “error” en la reservación del salón así que hubo que estar apretaditos), que se llevara a cabo en Don Torcuato, se encendió la alarma sanitaria, abriendo el debate social y por ende haciendo que nos preguntemos nuevamente ¿Cuánto nos queda de vida?... Es que cuando uno de los científicos expositores tomó el micrófono y expuso los graves riesgos de caer en el engaño de Diego Torres de “pintarse la cara color esperanza”, el auditorio se conmovió. El Licenciado en Dermatología Occidental y Profesor de Defensa contra las Artes Oscuras Emiliano Hugo Corbalán plantó bandera para exponer los serios riesgos de contraer enfermedades cutáneas severas, perdida de la audición, constipación e incluso troglodismo.

En palabras del licenciado “nos tomaron de boludos durante muchos años y nos hicieron creer que si nos  pintábamos la cara color esperanza todo sería mejor, pero no nos explicaron los riesgos que había ni mucho menos nos contaron la maraña política que había atrás de todo esto”… 

¿A qué se refería el licenciado? Básicamente estaríamos hablando de una maniobra siniestra entre Diego Torres y los grandes laboratorios para “encajarnos” productos nuevos y renovadores que casualmente tratan las enfermedades que se derivan del efecto que produce el color esperanza en la piel. Toda esa merluza comercial que lleva años desbaratándose desde la difusión del tema, parece a fin de cuentas en una movida de los laboratorios para reposicionar sus serios intentos de controlar la sociedad y sus reacciones. El cantante en reiteradas ocasiones fue increpado por estas cuestiones, a lo que tranquilo respondía “ustedes siempre quieren encontrarle el pelo al huevo”. Pero como ya sabemos estas historias son de nunca acabar…

Entre otras cosas en esta movida de control social que se promueve desde la inserción de la canción en el imaginario colectivo, no solo existe la idea de levantarnos el ánimo y ponernos a bailar en calzones, sepamos leer entre líneas las maniobras corporativas que se tejen. Se habla de una jugarreta política para de una vez por todas eliminar el optimismo de la sociedad, la canción es ideal para estos individuos que disfrutan de mover “las cachas” al son de una jocosa melodía que invita a ser felices; se habla también de la posibilidad de medicar el optimismo que ya en altos puestos gubernamentales les estaría cayendo como “ el traste” y sería hora de “cantarle las cuarenta” a todos los giles… en fin nosotros destapamos la olla y seguiremos investigando para que las maniobras conspirativas se terminen de una vez y dejen de jugar con nosotros como si fuésemos figuras de acción como el boludo  de “Action Man”.


En próximos encuentros desbarataremos la red de Trata de Delfines que se escondió durante años con el tema “Azul” de Cristian Castro.

Santiago Gomez
Escritor cosas, investigador semi-calificado
Ranelagh, un lugar entre Quilmes y la nada

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