Existe un tipo de
comportamiento humano, casi tan curioso y extraño como la felicidad misma, que
no ha sido tocado por la literatura experta en el tema y que desde Bien Atroden
nos parece urgente discutir. De que otra estoy hablando si no es de la “gente
que saluda con su mano izquierda”. Si señores, porque no nos tiembla el pulso
para escribir sobre lo que nadie quiere hablar, hoy vamos a desnudar la
personalidad de estos curiosos sujetos que conviven entre nosotros.
Según lo que
hemos podido recoger de los expertos que llevan algún tiempo trabajando en el
tema, nos parece preciso destacar 6 características generales que usted debería
saber sobre las personas que gozan de esta práctica:
1-En su mayoría
estos individuos han leído y disfrutado escritos sobre Carl Marx.
2-El 50% sufre de
angustia existencial al intentar cruzar una esquina en la que hay más de una
diagonal involucrada.
3-Muchos han
disfrutado de la práctica auto erótica del comúnmente llamado “mano cambiada”.
4-El 70% deseó
matar a otra persona por considerarla “asquerosamente feliz”.
5- El 99% se pasa
bien por el orto lo que piensen los demás.
6- Nunca vieron
una película de Julia Roberts.
Logramos obtener
la opinión del Licenciado Gervasio Hernández Alzado de la Universidad de
Kellogs, Birmania, quién nos dijo “la sociedad moderna golpea duramente a
patadas el recto de la subjetividad de las personas, en tanto, las relaciones
de producción y el “cancherío botón” están aniquilando las concepciones de la
realidad ya establecidas anteriormente. Las personas buscan romper las reglas
llevando hasta el extremo su deseo de manifestar su desconformismo social, en
este caso saludar con una mano diferente a la que utilizan los demás. ¿Qué implica
esto? Una distorsión en los simbolismos que constituyen al medio comunicativo…
y después de eso, la anarquía y la distracción del mundo a mi entender”.
Algunas analistas
de la personalidad humana nos destacaron que las personas que saludan con la
mano izquierda, desde siglos, han estado signados como “mismísimos ángeles de Lucifer”,
personas cuya alma se ah visto frivolizada por la rutina y sus sentimientos
marchitos en la oscuridad de algún sótano.
Es preciso
atender a estas cuestiones para poder distinguir el mito urbano de la realidad
y saber qué postura tomar al respecto, porque todos llevamos interrogantes que
deseamos nos sean revelados. ¿Qué hago si el nene me sale así? ¿Es tratable?
¿Tengo que ir a un exorcista? ¿Cuándo lo van a sacar al muerto de Demichelis?
¿Por atrás duele? ¿Para cambiar el foco tengo que cortar la luz?... entre
otros. Es por esto que nuestro trabajo investigativo apunta a resolver los
interrogantes más profundos de la existencia humana.
Santiago Gómez
Ranelagh, un
lugar entre Quilmes y la nada
Envíado especial
en Bernal Oeste
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