Como aquellos
amores adolescentes que según solemos decir calan hondo en la vida de las
personas, así mismo califico yo a los sentimientos que nos unen a los ídolos a
quienes seguimos por la entrega de su arte. La noticia del día que refiere a la
disolución de la mítica banda estadounidense R.E.M.(Rapid Eye Movement), a
quienes desde mi adolecencia comenzé a seguir, me motiva a describir en una
breve crónica los recuerdos que deja el fin de la misma. Es el fin de una era,
si bien no se los caracterizó por una gran popularidad, seguramente se los
recordara como pioneros del rock alternativo.
Sus 15 discos
albumes de estudio arrojan canciones de todo tipo y sonidos extravagantes, la
experimentación con mandolina y guitarras de fuerte presencia. Letras que
suenan un tanto autobiográficas y catárticas, muchas veces indescifrables sentimientos
de una figura introvertida, como podemos categorizar a su autor Michael Stipe.
En mi biblioteca
musical siempre tuvieron un lugar destacado, principalmente por aquel sonido un
tanto nostálgico de muchas de sus canciones y también porque no por la fuerte
presencia de algunas otras. Una dulce ambivalencia desde mi humilde opinión.
Claro esta que el
encanto del sonido particular de R.E.M. será recordado para muchos por
populares canciones como Losing My Religion, la balada Everybody Hurts o bien
la alegre Shiny Happy People… pero creanme que hay una magia mucho mas allá de
aquello que se impone desde lo comercial.
Así podría hablar
entonces de las políticamente incorrectas Final Straw o I Wanted to be Wrong,
que fueron erigidas como modo de protesta a los intereses que el gobierno de
George Bush imponían en el mundo. O bien las reflexivas The Ascent Of Man, Fall
on me, Find The River o Daysleeper, donde un dulce sonido se acompaña de
apasibles letras de reflexión con tintes melacólicos. Sin olvidarnos claro esta
de las potentes What's the Frequency, Kenneth?, Orange Crush, Bad Day y la
apocalíptica It's the End of the World As We Know It (and I Feel Fine).
Amplio es el
repertorio de la banda como para dejarse llevar por un extenso recorrido de sano
rock, con una deliciosa combinación de muy buenas melodías y grandes letras.
Uno no puede evitar sentirse un tanto nostálgico de tomar
una historia que ciertamente no es de uno, porque la banda tiene más años de
vida que los propios, pero bien desde el afecto por las canciones es tan bien
de alguna manera mi historia personal. Los destaco como fuente presente de mi
inspiración a la hora de sentarme a escribir y es por eso que me siento en esta
oportunidad a escribir unas líneas…
Como cierre quisiera citar lo que dijo Michael Stipe en el
anuncio de la disolución de la banda “saber ir a una fiesta es
saber cuándo retirarse”…
Como humilde fan me despedido agradeciendo las interminables canciones
que quedan como legado.
Santiago Gomez


1 comentarios:
Una verdadera lástima, y digno post para que comente.
Es así santi: quién te dice algún día se juntan de nuevo para hacer una gira, y tenés un último momento de felicidad antes de morir
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