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miércoles, 21 de septiembre de 2011

Is the end of the world as we know it.. and I feel fine

Como aquellos amores adolescentes que según solemos decir calan hondo en la vida de las personas, así mismo califico yo a los sentimientos que nos unen a los ídolos a quienes seguimos por la entrega de su arte. La noticia del día que refiere a la disolución de la mítica banda estadounidense R.E.M.(Rapid Eye Movement), a quienes desde mi adolecencia comenzé a seguir, me motiva a describir en una breve crónica los recuerdos que deja el fin de la misma. Es el fin de una era, si bien no se los caracterizó por una gran popularidad, seguramente se los recordara como pioneros del rock alternativo.
 
Sus 15 discos albumes de estudio arrojan canciones de todo tipo y sonidos extravagantes, la experimentación con mandolina y guitarras de fuerte presencia. Letras que suenan un tanto autobiográficas y catárticas, muchas veces indescifrables sentimientos de una figura introvertida, como podemos categorizar a su autor Michael Stipe.

En mi biblioteca musical siempre tuvieron un lugar destacado, principalmente por aquel sonido un tanto nostálgico de muchas de sus canciones y también porque no por la fuerte presencia de algunas otras. Una dulce ambivalencia desde mi humilde opinión.

Claro esta que el encanto del sonido particular de R.E.M. será recordado para muchos por populares canciones como Losing My Religion, la balada Everybody Hurts o bien la alegre Shiny Happy People… pero creanme que hay una magia mucho mas allá de aquello que se impone desde lo comercial.
 
Así podría hablar entonces de las políticamente incorrectas Final Straw o I Wanted to be Wrong, que fueron erigidas como modo de protesta a los intereses que el gobierno de George Bush imponían en el mundo. O bien las reflexivas The Ascent Of Man, Fall on me, Find The River o Daysleeper, donde un dulce sonido se acompaña de apasibles letras de reflexión con tintes melacólicos. Sin olvidarnos claro esta de las potentes What's the Frequency, Kenneth?, Orange Crush, Bad Day y la apocalíptica It's the End of the World As We Know It (and I Feel Fine).

Amplio es el repertorio de la banda como para dejarse llevar por un extenso recorrido de sano rock, con una deliciosa combinación de muy buenas melodías y grandes letras.

Uno no puede evitar sentirse un tanto nostálgico de tomar una historia que ciertamente no es de uno, porque la banda tiene más años de vida que los propios, pero bien desde el afecto por las canciones es tan bien de alguna manera mi historia personal. Los destaco como fuente presente de mi inspiración a la hora de sentarme a escribir y es por eso que me siento en esta oportunidad a escribir unas líneas…

Como cierre quisiera citar lo que dijo Michael Stipe en el anuncio de la disolución de la banda “saber ir a una fiesta es saber cuándo retirarse”…
 
Como humilde fan me despedido agradeciendo las interminables canciones que quedan como legado.

Santiago Gomez

1 comentarios:

Unknown dijo...

Una verdadera lástima, y digno post para que comente.

Es así santi: quién te dice algún día se juntan de nuevo para hacer una gira, y tenés un último momento de felicidad antes de morir

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