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martes, 14 de junio de 2011

¿Cómo convertirse en vampiro?

Hoy les traigo algo hermoso!
Una guía para convertirse en vampiro... espero que la disfruten y que no me chupen... la... sangre...



Primera opción: Muerte violenta en situación de extremo pecado mortal, con grave perjuicio para la Humanidad.
El más clásico de los métodos para convertirse en vampiro consiste en morir violentamente en situación de extremo pecado mortal. No vale cualquier pecadillo. Hay que practicar la extrema crueldad y sadismo durante décadas, perjudicando gravemente a centenares de miles o millones de inocentes, antes de perder la vida. Este caso particular no requiere del suicidio (aunque ayuda), sino que será suficiente con una muerte razonablemente violenta y un historial de prácticas esotéricas o nigrománticas. Le funciona mejor a los hombres que a las mujeres.

Su dificultad es elevada. Es complicado exterminar al suficiente número de inocentes. Si falleces de muerte natural, este método tiene muchas menos probabilidades de funcionar.

Su probabilidad de éxito es elevada, siempre que hayas logrado causar el suficiente mal de una manera lo bastante maligna antes de tu suicidio o muerte violenta. Los vampiros creados por este método, además, suelen resultar extremadamente poderosos, auténticos Señores de la Oscuridad.





Segunda opción: Muerte tras practicar la Nigromancia y el baño e ingestión de sangre de doncellas.

Otro método es morir tras practicar la Nigromancia y bañarse con la sangre obtenida mediante tortura de, al menos, 500 jóvenes vírgenes. También hay que beberla, aunque se recomienta hacerlo en cantidades moderadas. Es de destacar que no funcionará con cifras inferiores de víctimas, o si las muchachas no son realmente vírgenes, ni tampoco si no se desangran con extremo dolor hasta morir. Muchas de las víctimas se convertirán después en tus esclavas vampíricas. A la inversa de lo que ocurre con el anterior, le funciona mejor a las mujeres que a los hombres.

Tiene además la ventaja de que la sangre te mantiene bella y joven mientras vives, y de que cualquier muerte vale para ti, no se necesita el suicidio.

Su dificultad es elevada. Resulta difícil establecer la infraestructura necesaria para torturar y desangrar hasta la muerte a un mínimo de 500 niños o muchachas vírgenes. Certificar que realmente sean vírgenes puede representar un problema adicional, así como practicar correctamente la Nigromancia. En tu favor cuenta que no necesitas morir de ninguna manera en particular.

La probabilidad de éxito es elevada, siempre que al menos 500 de tus víctimas fueran realmente vírgenes, y hayas obtenido su sangre mediante la tortura. Las vampiresas creadas por este método, como ocurre con los vampiros del anterior, suelen ser también extremadamente poderosas, las Señoras de la Oscuridad. Por si esto fuera poco, muchas de tus víctimas se alzarán también de la tumba y estarán a tu servicio en el mundo de los no-muertos.





Tercera opción: Suicidio asistido por empalamiento, en situación de herejía, cisma, excomunión o apostasía.

El más sencillo y eficaz de los medios para vampirizarse, siempre que sea voluntariamente, es decir, tiene que ser un suicidio, no una ejecución. La parte más complicada puede ser encontrar a un asistente con la suficiente sangre fría como para hacértelo. La situación de apostasía se consigue fácilmente, mediante una mera declaración verbal (e incluso mental, pero se recomienda la verbal) de que renuncias a tu religión, a la salvación y a los dogmas y creencias de la misma. El uso de la tortura previo al empalamiento lleva la probabilidad de éxito al 100%. Este método sirve tanto para hombres como para mujeres, y sólo puede fracasar si se te entierra en un cementerio. Para evitarlo, se suele ocultar el cadáver en el monte o en el mar hasta que despierta como no-muerto (normalmente a los tres días). El tamaño correcto de la estaca es de 2 a 3 m. de longitud x 4 a 6 cm de diámetro, fabricada en cualquier material excepto plata y madera de fresno o de álamo, pero hay quien lo ha logrado con un sencillo palo de escoba. El clavo se coloca junto al punto de inserción de la estaca, para evitar que el cuerpo se deslice hacia abajo.

Su dificultad es baja. Sólo se necesita una persona dispuesta a ayudarnos, el lugar adecuado, una estaca afilada, cuerda, clavo y maza. Su único problema es que requiere una gran presencia de ánimo y el proceso resulta extremadamente doloroso, pero no suele durar más de unas horas.

Probabilidad de éxito: Elevada, se consigue casi siempre (siempre, si hay también tortura previa), y el resultado es un vampiro o vampiresa libre con un grado elevado de poder. La única condición es que el acto sea voluntario, la estaca no sea plata ni de madera de fresno o álamo y no se te inhume en tierra sagrada. Con el paso del tiempo, podrás llegar a ser un Señor o Señora de la Oscuridad (o no, según valía), pues en principio no existen limitaciones a tus poderes. Sin embargo, si en el suicidio te asiste un vampiro (o vampiresa) o alguien que se convierta posteriormente en vampiro (o vampiresa), te convertirás en esclavo/a de tu empalador(a). Por ello, es también el método más utilizado para obtener leales lugartenientes.




Cuarta opción: Suicidio en situación de herejía, cisma, excomunión o apostasía y mediando la práctica de la brujería.

Es el método más habitual de crear vampiros, incluso accidentalmente. Los practicantes de la brujería o Nigromancia que se suicidan voluntariamente en situación de herejía, cisma, excomunión o brujería vuelven como no-muertos en un caso de cada dos si no se les inhuma en tierra consagrada y en un caso de cada cuatro aunque se haga. Las características del vampiro resultante variarán según las prácticas que haya realizado en vida y los sucesos que hayan rodeado su transición al estado de no-muerte.

Este método también es indiferente al sexo del suicida. Su eficacia es más elevada cuanto más elevado haya sido el nivel de la hechicería practicada y el deseo de apostasía, herejía o cisma.

Dificultad: Media. Tirarse al tren tras haber hecho apostasía es sencillo, pero la práctica previa de la brujería ha de ser intensa, sostenida y de un cierto nivel.

Probabilidad de éxito: Media. Funcionará en aproximadamente uno de cada tres casos, y el vampiro o vampiresa resultante será libre pero con poderes limitados, dependiendo de su situación al perder la vida.






Quinta opción: Descendencia vampírica.

Vampiros y vampiresas pueden tener descendencia, entre si y con seres humanos. Sin embargo, pese a su elevado grado de actividad sexual, los seres vampíricos tienen una tasa de fertilidad extremadamente baja y, cuando una vampiresa se queda embarazada, el feto no logra nacer en más del 99% de los casos. Por ello, el nacimiento de un bebé vampírico es un gran acontecimiento, y se establecen medidas excepcionales para su protección.

El hijo o hija de vampiros es vampiro, que suma los poderes de sus progenitores, y es esclavo de éstos. Si ambos progenitores son vampiros esclavos, la descendencia pasa a ser esclava de su dueño. Si uno de los progenitores es libre y el otro esclavo, la descendencia es esclava del progenitor libre.

El hijo/a mestizo/a de vampiro/a y humano/a tiene características mixtas vampíricas y humanas. Rara vez goza de la inmortalidad vampírica, pero suele presentar algunos de sus poderes. Al mismo tiempo, mostrará también rasgos propios de los humanos.

Su dificultad es elevada. Vampiros y vampiresas, pese a su enorme sexualidad, tienen gran dificultad para llevar adelante una gestación.

Probabilidad de éxito: Elevada, si el embarazo logra llegar a buen fin. La descendencia vampírica unirá los poderes de los padres, dando así lugar a Grandes Vampiros y Vampiresas. La descendencia vampírica es esclava de sus progenitores, pero tiene la posibilidad de emanciparse al llegar a la madurez, si bien esto suele generar severos conflictos.

viernes, 3 de junio de 2011

4 de cada 5 personas nos ignoran porque no nos comprenden

Estudios que recientemente han llegado a nosotros desde la Universidad de Michigan, Colorado, California, Springfield, Massachusetts, indicarían que 4 de cada 5 personas que podemos conocer en el medio una simple interacción cotidiana, nos ignoran porque no alcanzan a comprender lo que realmente somos.
Opinólogos diversos apuntan a tapar estas supuestas falacias amparados en que carece de objetividad productiva y que además es un informe que esta en ruso y que es muy complicado encontrar un ruso que lo traduzca(los mismos cobran muy caro y además exigen obra social).

El estudio señala fundamentalmente que la apatía de la gente a desenvolverse socialmente con un nuevo interlocutor, se debería principalmente al exceso de fatiga a la hora de emplear las aptitudes mentales en pos de conocer al otro. Esto señalaría que la gente no solo es cada vez más vaga sino que además ocasionaría un severo caso de hipoglucemia idiopática. Por otro lado se podría afirmar que la sangre de dichos individuos tiende ligeramente a mutar hasta convertirse en vinagre.
El Dr. Josemith Caghrlson sociólogo y cosmetólogo de la ciudad de Denver afirmó que “El ser humano es por naturaleza un severo hijo de puta que ligeramente se camufla como un dulce gatito necesitado de afecto, para luego robarte la billetera, robarte la mina, afanarte el auto y dejarte sin nada”, no estamos muy seguros de lo productivo que resulta el comentario del Dr. Caghrlson a nuestra noticia, pero suponemos que trata de hablarnos de cómo las sociedades han ido modificando su manera de interactuar en base a la constante influencia de la tecnología. Boludeces como el Twitter, el Facebook y tal vez Clarín, han afectado duramente la sensibilidad de la gente, llegando a provocarles una gran repugnancia para con el resto de los seres humanos. Pareciera que nos estamos alejando cada vez más los unos de los otros, para refugiarnos en el cálido abrazo de un doble click o un misero “ME GUSTA”.

La Dra. Constanza Piedrabuena, de la Universidad Estatal de Chicago, Florida, Colorado, California, Cincinnati, comentó en una entrevista con el Diario Olé que: “Antes cuando la gente te desagradaba la ignorabas o la esperabas en la esquina y se solucionaba todo, ahora con la porquería del Facebook nace la cultura “tira piedra” que comenta boludeces y esconde la mano, valores eran los de antes cuando con un par de correctivos calmabas a cualquier boludo, ahora solo nos queda esperar a que alguien les desactive la cuenta” y continúa reforzando el estudio presentado argumentando: “A la gente ni le calienta saber quien sos, cual es tu filosofía y esas huevadas que la verdad no nos llevan a ningún lado, la profundidad de las almas ya no se si juega un papel importante…yo preferiría acostarme con un flaco que tenga un Audi a entregarme con uno que tenga “un alma profunda” vos fijate”.
Con este tipo de estudios estamos en condiciones de confirmar aquella idea de que cada vez somos más ignorantes, porque ignoramos muchas cosas sobre las personas, no solamente porque nos de lo mismo o no nos de la cabeza para comprender, sino mas bien porque nos “revienta” la idea de tener que movilizarnos para acceder a algún conocimiento que nos es ajeno.
Por Santiago Gomez
Enviado especial y lacayo de la corporación BienAtroden, todos los derechos reservados.


Honestidad casi brutal

Señores la honestidad no ha muerto y eso debería ser tapa de todos los diarios. No nos vamos a comer el cuento del caos reinante que se divulga como la mismísima peste. Si, es verdad que los valores no se encuentran tan marcados como deberían de estarlo si queremos avanzar como una sociedad real, pero tampoco podemos golpearnos las cabezas los unos a los otros.

Desde que nació la sociedad como tal, existió la indiferencia ante las injusticias, pero eso jamás puede llegar a ser pretexto para abandonar el rico arte de la honestidad. Cada vez que alguien calla el veneno se esparce y la epidemia crece pierde la dignidad de las personas. Tal vez suene demasiado catastrófico hablar de “pérdida” en cuanto a dignidad se refiere, pero no creo que podamos sorprendernos tanto por tal cosa, si uno pierde la honestidad entonces pierde la credibilidad y después de eso no nos queda absolutamente nada.

Dentro de cada uno de nosotros se debate siempre una lucha de “bien” contra el “mal”, podemos estar o no de acuerdo con esta idea pero creo se puede demostrar que no está tan alejada de la realidad. Con el día a día, y mas precisamente en las acciones que realizamos y las decisiones que tomamos vamos librando esa batalla interna a fin de alcanzar una solución. SIEMPRE HAY ELECCION.

Siempre que sobreviva un poco de conciencia humana va a existir la honestidad, cuando esa conciencia muere, muere todo lo demás. Si aprobamos una existencia en base a la mentira misma, entonces sin verdad no queda nada.

Tal vez de las muchas cosas que podemos jugarnos en la vida, la honestidad sea, lejos del plano de lo material, aquello nos remite más ciertamente a nuestra esencia. Esa misma que se construye con vista a permanecer en la inmortalidad, y que es la el motor de nuestras vidas.

Las mentiras más pequeñas siempre terminan en construir una mucho más grande… Una vez que la herida de la credibilidad esta abierta puede que sea demasiado tarde como para intentar sanar. La farsa puede llegar a ser tan grande que uno puedo perderse en el teatro de sus sueños. Los mismos que muchas veces provienen de ese “mal” interno que puja por salir a fuerza de sus delirios de grandeza. No es que quiera decir que el hombre no debe anhelar, sino más bien que debe cuidar que esos mismos anhelos no lo consuman y lo alejen de todo lo que verdaderamente lo reconfortan.

La honestidad no debería ser una herramienta para aparentar ni mucho menos, simplemente su capitalidad descansa en el hecho de poder reconocernos a nosotros mismos, lo cual decreta la paz de la conciencia ante el accionar de la hombría de bien.

Posiblemente continuará…